martes, 21 de junio de 2011

Oirás la sirena (1)

(NM al microfono)

Cuando llevas suficiente tiempo en las calles aprendes a distinguir los sonidos,  así puedes quedarte en la calle.
Una sirena de ambulancia no es igual a la de una patrulla, eso es básico. Aquí afuera todo es sobre imágenes, pero también es sobre sonidos, sobre donde y que pisas, sobre las latas en tu mochila, y sobre tus rutas.
La sirena que escuche entonces era la de una ambulancia. Entonces tengo más tiempo.
-Era ambulancia ¿verdad?- La pregunta de Pod no era realmente si había o no una patrulla afuera, era sobre hablar, porque a veces te concentras tanto en lo que haces que te olvidas de con quien lo haces.
-Sep- le contesto y muevo el esténcil a la derecha, luego a la izquierda, luego hacia abajo y ahí queda justo.
Para mí, es sobre los estencils, sobre pintar, sobre ejecutar las cosas en ese momento, y también sobre la plantación. Encuentras un lugar, mientras mas amplio mejor, porque lo que quieres es que se vea lo que haces; luego piensas en que puede llenar el hueco gris, lo tienes, ahora lo bocetos en un pedazo de papel, el que sea; escoges colores, válvulas, una buena mochila, el cartón o lamina para el esténcil, guantes, y patines, esos últimos son opcionales. Para mi es sobre este momento, el momento en el que estoy de frente a la pared y muevo la lata y dejo esto, que estaba en el papel, en la pared.
-Pásame mas engrudo- Pod también esta de frente, pero el no se preocupa por la pintura, por lo menos no la que esta en la lata. Para el, es sobre los pósters. Es también sobre llenar huecos, es también sobre bocetos y colores,  correr y todo lo de mas, pero la ejecución, por lo menos como veo las cosas, es mas corta, y es en la ejecución donde esta la adrenalina.
El no se mete en mi campo, por lo menos no de lleno, no le gusta mancharse las manos con pintura, el dice, aunque para eso están los guantes, le digo; pero para ser justo, no me gusta el engrudo, puedo decir que es el aroma, y Pod me dirá que para eso esta la mascarilla, y de hecho me dirá que debería usarla también cuando manejo pintura, pero creo que es parte de todo esto. Es un aroma penetrante, el de la ciudad de noche, las alcantarillas y el asfalto caliente, y el metal y el aire, y bueno, la pintura, pero es un todo, es incluso limpiarte la nariz y ver el pañuelo de colores y explicarle a tus papás que es lo que queda del gel que usas para limpiar pinceles. Por eso estamos aquí, por eso no lo dejamos en la libreta, porque la libreta no despide adrenalina.
Creo que mi semana se resume en esto, en la noche en la que Pod y yo salimos a pegar y pintar, porque el resto de la semana es planearlo y disfrutarlo. Lo saboreas, enserio.
Toso un par de veces, dejo la lata en el suelo. Puedes estar aquí toda la vida, pero hay cosas que todavía te toman por sorpresa.
-Tengo varias mascaras en la mochila, agarráte una. Vas a terminar sin pulmones- A veces pienso que mi Padre se posesiona del cuerpo de mi camarada y me manda recados, es mas fácil pensar eso que saber que este sujeto, que ha estado a mi lado desde que empezamos todo esto, todavía no acepta la idea de que puedo con esto, soy joven, creo que puedo todavía sentirme orgulloso de eso y dejar que el mundo me corra encima.
-Mejor pontela tu- le digo luego de que tomo una de su mochila y se la arrojo en la cara –No se te valla a caer la bendita nariz- Me recargo contra la pared, dejo la lata a un lado y respiro hondo, respiro otra vez, ahora exhalo y me levanto. Continuo.
-Esto de ser el responsable me gusta tanto como a ti, pero creo que te lo he dicho mil veces si no estas bien, no vas a poder correr bien, y ya sabes lo que pasa si no corres bien. Lo que quiero aquí es que podamos estar la próxima semana y la que sigue y la que viene después de esa, pero te preocupa mas todo esto de “el aquí y ahora” que siento que un día de estos te van a agarrar-
-Pues entonces me agarraran- le digo quitando el esténcil, y moviendo la lata con la válvula pequeña para dejar los últimos detalles  -¿Qué le vamos a hacer?-
Pod se ríe, y no porque tenga razón, no la tengo, lo se, pero soy joven y necesariamente necio, los dos lo sabemos, los dos lo somos en direcciones diferentes, disfrutamos de esto mientras podamos, aunque a veces creo que finalmente lo terminaremos extendiendo todavía mas lejos de donde debiéramos. De momento, nada de eso me molesta.
Otra sirena, de nuevo ambulancia.
-¿Te falta mucho?- le pregunto a Pod. Ahora se apresura más con la brocha y el último cartel.
-Si, creo que vamos a quedarnos aquí otra hora mas- Se queda sentado en el asiento de su bicicleta –No…no se cuando se tarde esto es secar, es una mezcla nueva- dice moviendo los brazos como si lo estuviera mezclando en el momento –se puede tardar el doble o el triple-.
Bromea, nunca nos quedamos a que se seque, pero sabe que tengo tanta preocupación por mi mismo como paciencia, así que para compensarlo me pone a prueba.  El edificio detrás de nosotros, donde Pod y su bicicleta se recargan, tiene una grieta de una esquina y subiendo un metro, mas o menos. La sonrisa de Pod crece igual.
 Pod comenzó a guardar las cosas, lo imite tan rápido como pude. El truco: termina y vete, luego veras como quedó todo. Quedó bien: perfecto; quedó mal, lo harás mejor después, pero luego habrá tiempo para revisiones, ahora se trata de salir de ahí tan rápido como las leyes de la física te permitan, ¿Qué tanto es eso? Pod es mejor para eso que yo, creo que yo reprobare física.
Las latas van hacia abajo, así el balín no suena tanto,  así no te escucharan. Importante: que no te vean, que no te escuchen. Que vean tu obra, que escuchen tu mensaje.
Para mí, donde hay mas cooperación es cuando regresamos. Siempre me han gustado los patines, no son rápidos, yo se, pero me puedo meter por lugares mas estrechos, es mas sencillo maniobrar; Pod prefiere la bicicleta, mas rápida, si, pero no hay lugares muy estrechos por donde te puedas meter, y si lo logras, trata de maniobrar. Por eso me quedo en patines.
El pedalea rápido, yo lo sujeto –A la derecha en la que sigue- le digo, porque siempre ha sido malo para los lugares, y aquí lo importante es tomar rutas distintas, así no sabrán donde agarrarte –Vete derecho hasta el semáforo-.
Las luces mercuriales me han impresionado desde niño. Es demasiada luz, el voltaje es muy alto, requieres mucha enegia y material para mantenerlas encendidas por todas partes a todas horas. Ahí están, para bien o para mal. No deja de asombrarme ni ahora, mientras pasamos rápido entre ellas justo en medio de la calle. No nos cruzamos con muchos autos, y hasta donde se, ni siquiera nos ven. Deben de estar cansados, muchos de ellos salen de trabajar, otros apenas van, uno o dos salen de emergencia, pero nadie esta afuera porque quiere.
Una sirena. No es de Ambulancia.
-A la izquierda- le digo a Pod, quien ahora pedalea mas rápido, se cansara, no resiste cuando nos persiguen. Culpo a los nervios, el me culpa a mi.
-Derecho hasta el semáforo- le digo y ahora pedalea más rápido. Las ruedas de mis patines dan saltos con las imperfecciones del asfalto. Culpo al gobierno municipal por la pavimentación.
-¿Que tan cerca están?-lo dice entrecortado, jadeando, no le queda mucho tiempo así.
-Tres, cuatro minutos. Creo que vieron la pintura fresca- A mi me prepupa que hayan borrado algo de lo que pinte, a Pod le preocupa, claro, que den con nosotros.
-Que bueno que- se detiene y respira, son respiraciones profundas y pausadas, casi como las luces mercuriales- no nos detuvimos a ver como se secaba la pintura-
Están a dos minutos, quizás menos, creo que puedo escuchar las llantas atrás de nosotros, creo que si me concentro un poco puedo escuchar el escape y el motor.
-Aquí nos separamos- le digo, y Pod comete un error, voltea hacia atrás, si no tuviéramos la ventaja que tenemos ahora, nos hubieran alcanzado. Regla numero uno del escapista: No voltees atrás, nunca.
-¡No se como llegar a mi casa desde aquí!- me grita desde donde esta, volteando de nuevo hacia el frente -¡Me voy a perder!-
-Te la pondré sencilla, porque eres un hombre de mente sencilla- Volteo hacia atrás, rompo la primera regla, pero necesito ver si están suficientemente cerca como para reconocer nuestras caras, llevamos chamarras que cubren nuestra cabeza, pantalones negros que cubren nuestras piernas, la arrogancia siempre es opcional –Gira a la derecha- le digo interrumpiéndome, y luego continuo –Sencillo entonces: ¿prefieres perderte un par de horas, o llamar a tu casa desde la central de policías?-
No responde, no hace falta. Solo pedaleé mas despacio, yo suelto la bicicleta, el va a la izquierda, yo sigo derecho.
Si son dos o diez minutos desde que nos separamos, no puedo decir. Me concentro en dar vuelta en calles angostas, callejones y baquetas. Cuando me doy cuneta, algo que por cierto me tomo mas esfuerzo que patinar, las sirenas no se escuchan, los perdí o alcanzaron a Pod.
En cualquiera de los casos, no tiene sentido preocuparse. Si lo tienen o no lo tienen es igual por ahora, no hay nada que pueda hacer.
Doy vuelta a la derecha en una calle por la que nunca había pasado, y eso a sabiendas de que llevo toda mi vida en esta ciudad, las paredes están en blanco, en gris, hay potencial, mucho potencial. Trato de localizarme bien. Bajo el ritmo y trato de tomar todo en cuenta, las ventanas, las puertas, las esquinas, no hay mucho tráfico. Acelero el ritmo de nuevo, ya hay planes para la siguiente semana.
La calle no queda lejos de mi casa, entre quince y diez minutos en patines, con Pod será más rápido, eso pensando en que no lo agarraron.
Me quito los patines a media cuadra de llegar a mi casa. En calcetines, con las latas hacia abajo y los patines en la mano entro en la casa. Ya tengo la técnica para abrir la puerta y que las llaves no suenen, eso y el sueño pesado de mis papás me hacen sentir aliviado de estar en casa, solo por el momento. Mañana hay escuela y entonces resolveré si se llevaron o no a Pod, mientras tanto dormiré, porque nadie tiene que ver que estoy cansado. Pintar no me cansa, escapar si.


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